lunes, 4 de abril de 2011
Tráfico y mal humor.
Medio día, Sevilla, me encuentro en eso que llaman autobús que no es otra cosa que un transporte público que se materializa en un pequeño infierno todos los días. Sinceramente, me gustaría ver a esos políticos que tanto lo fomentan predicar con el ejemplo, seguramente otro gallo cantaría. Se acercan elecciones, eso se traduce en obras y esas obras se traducen en atascos. Humo y prisas, prisas que se traducen en pitos y más pitos, quizás piensan que así saldrán antes del embrollo. Mientras, un grupo de personas, muchas de pie, soportan todo esto dentro del pesado autobús, donde casualmente, no funciona muy bien la ventilación y el poco aire que entra nos sabe a humo. Y esto se repetirá otro día y otro día por que a lo de arriba poco les importa nuestro bienestar, incluso parece que a muchos de los de abajo, que se cuelan furtivos como sea con sus coches tampoco les importa mucho y eso me mosquea. El mal humor se palpa en el ambiente y los claxon regalan la banda sonora.
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