miércoles, 6 de abril de 2011

Distancia

Pasan los meses. Todo transcurre con absoluta normalidad. O eso parece. El día a día se hace monótono. Aveces con más sorpresas. Aveces con menos. Algo corriente en la vida de demasiada gente. Supongo. Y a pesar de que las cosas no van nada mal, no consigo encontrar mi sitio. Es esa sensación de nostalgia que me sacude frecuentemente, manchada de recuerdos, ,manchada de distancia. Lejos de mi hogar pero a la vez tan cerca. Todo el mundo habrá tenido que sentirlo alguna vez. Supongo. Y supongo que esa sensación no se irá nunca. Y eso espero.


lunes, 4 de abril de 2011

Mamá, mira lo que hago!

Últimamente me ronda un tema en la cabeza. Es ese afán de protagonismo que ha surgido entre mi generación. Sin embargo no es una simple moda, visible a priori como fue el grunge (ya extinguido) o el rock. Mucho más sutil, este pseudo-movimiento aparece en forma de “estados”, “tweets” y un largo etc. de modernismos. Y el problema no es ser original, es querer parecer original a toda costa, y eso desgraciadamente es lo menos original que se puede ser. Imagino que divertido sería el mundo si fuese fiel reflejo de nuestras redes sociales, pero esto no es así y demuestra que poca gente es real, auténtica... Poca personalidad en este reino de necios. Casualmente, los más graciosos en Internet suelen ser los más pedantes en la vida real. Los más atrevidos, los más tímidos Las redes se convierten en el espejo donde volcar y ver lo que deseamos ser en realidad. No mas que una farsa bien encubierta, una moda imperceptible y generalizada hasta puntos insospechados, pues yo mismo me pregunto si no peco de falso al escribir esto.


Tráfico y mal humor.

Medio día, Sevilla, me encuentro en eso que llaman autobús que no es otra cosa que un transporte público que se materializa en un pequeño infierno todos los días. Sinceramente, me gustaría ver a esos políticos que tanto lo fomentan predicar con el ejemplo, seguramente otro gallo cantaría. Se acercan elecciones, eso se traduce en obras y esas obras se traducen en atascos. Humo y prisas, prisas que se traducen en pitos y más pitos, quizás piensan que así saldrán antes del embrollo. Mientras, un grupo de personas, muchas de pie, soportan todo esto dentro del pesado autobús, donde casualmente, no funciona muy bien la ventilación y el poco aire que entra nos sabe a humo. Y esto se repetirá otro día y otro día por que a lo de arriba poco les importa nuestro bienestar, incluso parece que a muchos de los de abajo, que se cuelan furtivos como sea con sus coches tampoco les importa mucho y eso me mosquea. El mal humor se palpa en el ambiente y los claxon regalan la banda sonora.

Cuestión de paciencia

A lo largo de los años adquirimos eso que llaman paciencia. La vida misma te la impone y tu te acabas doblegando a su voluntad. Comenzamos esperando en la cola para el DNI. Colas .Más colas. Colas esperando la guagua (autobús para quién no lo entienda), esperar esas notas que no llegan. Luego esperamos para el coche, la casa, el amor, las vacaciones y un sin fin de cosas. Y esperando eso que va a llegar aparece la angustia, esa sensación de nerviosismo que te obliga a pensar todo el día en lo mismo, incluso te cuesta dormir por su capricho. Pero todo llega al fin y al cabo. Cuestión de saber esperar. Cuestión de paciencia.