Últimamente me ronda un tema en la cabeza. Es ese afán de protagonismo que ha surgido entre mi generación. Sin embargo no es una simple moda, visible a priori como fue el grunge (ya extinguido) o el rock. Mucho más sutil, este pseudo-movimiento aparece en forma de “estados”, “tweets” y un largo etc. de modernismos. Y el problema no es ser original, es querer parecer original a toda costa, y eso desgraciadamente es lo menos original que se puede ser. Imagino que divertido sería el mundo si fuese fiel reflejo de nuestras redes sociales, pero esto no es así y demuestra que poca gente es real, auténtica... Poca personalidad en este reino de necios. Casualmente, los más graciosos en Internet suelen ser los más pedantes en la vida real. Los más atrevidos, los más tímidos Las redes se convierten en el espejo donde volcar y ver lo que deseamos ser en realidad. No mas que una farsa bien encubierta, una moda imperceptible y generalizada hasta puntos insospechados, pues yo mismo me pregunto si no peco de falso al escribir esto.
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